jueves, 9 de marzo de 2017

La nueva rebelión de las armas.

 Sucedió una vez que las armas dijeron basta, hicieron huelga y convocaron a una marcha internacional. Se dieron, así, en todas y cada una de las regiones del mundo manifestaciones multitudinarias de armas de toda clase y calibre. Es que se habían cansado de ser usadas como instrumentos de aniquilación y sometimiento. Desde hace milenios que venían siendo ultrajadas y explotadas y hasta entonces nadie se había preguntado si ellas en verdad querían ser cómplices de semejantes atrocidades.
 Cuando me enteré de tamaño acontecimiento no pude sentir más que empatía, aunque también, confieso, mucha vergüenza por mi condición humana. A cualquiera le puede parecer loco que objetos inanimados piensen, puedan llegar a tomar decisiones, hacer huelga y toda la mar en coche, de hecho de esto se agarraba la prensa hegemónica al rededor para opinar sobre los acontecimientos por ese entonces. Sin embargo, lo que en realidad me estremecía, era el hecho de que hasta los objetos tengan mas sensibilidad que nosotros, que hayan sido ellos los que tuvieron que tomar conciencia para frenar la violencia.
 En un primer momento me invadió una extraña sensación mezclada entre culpa y verguenza, aunque más tarde concluí que nada tenía que ver yo con todo eso. De última, como dijo Lucaks, hay dos clases de personas: las que matan y las que no lo hacen ni lo harían nunca. Como no juego en el equipo de asesinos y ante la afinidad y la curiosidad que todo esto me generaba, decidí asistir a la marcha y apoyar al paro armamentístico.
 En la manifestación, una larguísima fila de unas 7 cuadras colmaba las calles del centro de la ciudad. Las pancartas eran muy ocurrentes, entre ellas podían leerse frases muy ingeniosas como "Si quieren pelear, agarrense mano a mano" "acaso alguien se preocupa por nosotras?" "No vamos a funcionar mientras nos usen como instrumentos de poder" "si quieren guerra, peleen ustedes".
 La organización era formal: estaba el gremio de armas de la infantería militar, que encabezaba la movida junto con el de las de la marina y la fuerza aérea, le seguía el de las de gendarmería, las de la policía, las de tenencia ilegal y más atrás las de caza y tenencia reglamentada civil.
 Así como yo, muchos otros seres humanos, las acompañaban. Llegaban, de vez en vez, organizaciones sociales, como por ejemplo, movimientos pacifistas, veganos y yoguis que se plegaban sin problemas a la procesión y como ellos, muchas organizaciones anticapitalistas.  De repente, sucedió algo muy interesante: llegó un movimiento guevarista de personas al que no dejaron unirse, y como a ellos, les sucedió lo mismo a muchos otros movimientos de ideología "armas para el pueblo". Lo más gracioso era cuando, de vez en vez, aparecían agrupaciones cristianas, a quienes no dejaban sumarse al grito de "¿¡que ya se olvidaron de la inquisición!?" "ahora se hacen los buenos, pertenecen a un movimiento genocida que nos utilizó por siglos!".
 La caminata finalizó en una casa de gobierno acordonada por policías que solo contaban con escudos y cascos, ya que el resto de sus herramientas, obviamente estaban marchando. Era de película lo sobria y mansa que estaba esta gente (si se le puede llamar así), claro un milico sin armas en una marcha, es como un tiburón sin dientes en medio de un cardumen de presas. Si quieren mi opinión: que se jodan. El acto de finalización fue emotivo: se recordaron a las grandes personalidades pacifistas de la historia humana, a las que se les agradeció profundamente su esfuerzo.
 Desde ese día ningún objeto puede ser utilizado con fines violentos. si uno, por ejemplo, quiere apuñalar a una persona, la hoja del cuchillo se dobla cual plastilina y no genera ningún tipo de lesiones. Esto no solo pasa cuando se trata de personas, si no también, con animales, uno lo tiene que hacer con sus propias manos, porque ya ninguna herramienta es útil. Por esto, muchas personas se volvieron vegetarianas y muchos veganos, volvieron a comer carne, El ganado ahora se mata a patadas y terminó la opresión sistematica de animales. El kilo de carne es carísimo, conviene juntar, comprar una vaca viva entre muchas personas y matarla en patota.
 La huelga desde ese entonces es permanente y para siempre, con lo que el mundo de hoy es un lugar mejor para vivir, no voy a decir que ya no hay más asesinatos y atentados contra la vida humana. Pero esta a la vista como al poder le cuesta mucho más hacer su trabajo. Se terminaron los planes sistemáticos de aniquilamiento y tortura, ya que ni siquiera las sogas funcionan para asfixiar, todo se tiene que hacer a mano, esto compromete más al que ejecuta y a los estados les significa altísimos gastos en mano de obra, tiempo y dinero. La violencia no se terminó, pero la cosa está mas pareja. Lo tonto y avergonzante de todo esto, es que no fue por iniciativa humana, si no que alguien que ni siquiera tiene corazón, tuvo que decir nunca más en serio.

2 comentarios:

  1. Cuando terminé de escribirlo, se me ocurrió el título "la rebelión de las armas", pero me sonaba a que ya era el título de alguna otra obra. Asi que, para evitar el plaggio involutario que podria suceder, lo busque en google y me dí con que "la rebelión de las armas" es un mito de una cultura preincaica peruana, los mochicas, en el que los obejtos se volvieron en contra de la humanidad y la hicieron desaparecer (curioso parecido con la ciencia ficción actual, sobre la rebelión de los robots y todo eso). Me impresiona la coincidencia, inconciente o no, con lo que se me ocurrió como título, asi que decidí ponerle "la nueva rebelión de las armas"

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