domingo, 4 de septiembre de 2011

Casual presentir de los presentires.

¿Qué es lo que me motiva de contemplar estos estáticos caracteres impresos en hojas papel? Quizás sea, sin dudas, la infinita posibilidad de órdenes y sentidos que los seres les pueden dar. Pero hay algo más. Si lo hago mientras en mis oídos suena el jazz que antaño compusieron inmensas cabezotas negras. Mi ser ya no es materia, se transforma en mente pura, me olvido que tengo cuerpo. De pronto, todo se calla y es cuando empiezo a preguntarme si acaso esta combinación es nada más que una azarosa casualidad o en realidad todo fue pre-planeado, pre-pensado y pre-accionado en este tan curioso cantar de los cantares...

2 comentarios:

  1. Me gustó, y mucho.
    Leete "El Libro" de Borges Oral, de 1980. Muy bueno, aunque no coincido con su idea de que "un disco se oye para el olvido".
    Un beso Andy.

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